Hoy leo en la prensa que IKEA ha retirado unos edredones que fabricaba en China porque se ha descubierto que se producian maltratando salvajemente a unas aves. Mientras leo la noticia pienso "qué salvajes son estos chinos". Pero los empresarios chinos que idearon arrancarle las plumas a aves vivas para llenar edredones, no son más salvajes que nuestros empresarios que permiten que se se envenene el planeta, que se quemen los bosques, se sequen los ríos y muchas otras salvajadas toleradas por el sacrosanto "beneficio". Simplemente han entendido de qué va el sistema y se esfuerzan en triunfar en él, tenaz y disciplinadamente. En lugar de "qué salvajes..." debí pensar: "qué aplicados son estos chinos".
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
Hola soy saldaña, contactame por gmail o por Skype, estoy en Madrid.
Hermano, no tengo forma de contactarte, búscame en gmail como minombre.miprimerapellido. Un abrazón
Publicar un comentario